Ojo,
que ya sabéis los tochazos que me salen cuando tengo una "reflexión
rápida". Hoy me despego un poco de la actualidad videojueguil y os
traigo este tochillo personal tal como lo posteé en su día en The S
rank. Enjoy.
Básicamente,
como buen nintendero, me gustaba Pokémon (hablo de los juegos, no de la chorrada esa del anime), pero
acabé bastante asqueado de la saga, porque cada vez lo complicaban más (siempre hablando desde el punto de vista de un completista
metagamer como yo: a quien se juegue estos juegos para pasárselos a pelo y ver los créditos, probablemente no se lo parezca).
Estas navidades,
tras abandonar la saga en GBA, saltarme las primeras ediciones de DS, y habiéndome documentado en condiciones,
me disponía a volver al redil con las ultimísimas ediciones, Blanca y Negra.
Pero antes de seguir con la anécdota, dejadme contextualizar explicando
por qué acabé harto de la saga con los juegos de GBA, sabiendo que los
anteriores, sobre todo
Oro/Plata Cristal (los de GBC)
me parecen de lo mejor que ha hecho Nintendo en su historia.
Con la
introducción de muchos nuevos Pokémon, objetos, modos y elementos jugables en la tercera generación
(vamos, en los juegos de GBA y GameCube) se daba incluso más variedad
jugable a una saga que de por sí contaba con 251 Pokémon, 17 tipos
posibles, y
centenares de combinaciones posibles entre tipos, Pokémon, y movimientos, que daban lugar a
una de las mejores experiencias multijugador
con amigos dispuestos a pensar estrategias cada vez más enrevesadas y a
estrujarse la mollera para ver cómo tumbar ese combo aparentemente
imparable del rival.
Ya
no valía con saberse los Pokémon y los ataques y con saber calcular los
puntos de esfuerzo, sino que ahora entran en escena las naturalezas
(también llamadas personalidades), que afectan positiva o negativamente
a ciertos stats y al crecimiento de puntos de esfuerzo de cada pokémon,
los
combates dobles y los innumerales combos surgidos de ellos, los nuevos Pokémon, etc.
Todo lo mencionado hasta ahora es bueno y expande el concepto de juego y la estrategia
a límites aún más amplios de lo que de por sí tenían los juegos
anteriores. Sin embargo, lo que acabó hartándome era que cada juego que
sacaban parecía tener algún tipo de relleno jugable estúpido, o alguna
traba innecesaria puesta sólo para obligarte a comprar otro juego que no
la tenía y lo compensaba.
Rubí y Zafiro introdujeron los concursos Pokémon, un concepto divertido en teoría, pero que llevado a la práctica
exigía innumerables horas dedicadas a personalizar un equipo casi aparte del que usases para batallar, ya que se rigen por normas y categorías r
adicalmente diferentes a las de los combates, juzgando la "belleza", o el "ingenio" de tu Pokémon,
y que podías mejorar en base a caramelos elaborados con bayas que
habías de plantar y cultivar, y con movimientos que de ser usados para
combatir no valdrían un pimiento, obligándote como digo, a dedicar horas
totalmente aparte para esto, en un juego que de por sí no es
precisamente corto si vas a sacar el 100% (y sí, sé que son opcionales,
pero eso no vale para un completista como yo: no puedo ignorar al
elefante en la habitación).
Rojo Fuego y Verde Hoja, los remakes de los primeros juegos, se deshacen de ese
gimmick
chorra, pero introducen un montón de capes arbitrarios y posiblemente
intencionados, con el objetivo de que NECESITES por narices las
ediciones anteriores (Rubí y Zafiro).
No puedes intercambiar Pokémon con ningún juego salvo la otra edición, lo cual reduce considerablemente la rejugabilidad, al
no permitirte usar ningún otro Pokémon para rejugar tu aventura aparte de los pocos que el propio juego tiene
en sus apartados iniciales, algo que sí podías hacer antaño. No puedes
crear ni obtener ningún ítem que puedas necesitar a lo largo del juego
pero que esté en Rubí y Zafiro como las flautas de colores.
Pero lo peor es que hay un montón de
restricciones estúpidas para que no puedas conseguir
objetos o Pokémon que vienen en el propio juego.
¿Recuerdas la cueva cambiante de Isla Sexta, donde en teoría salen un
montón de Pokémon raros? Pues sólo salen vía tarjetas del e-reader, así
que o tiras de importación, o a aguantarse y a comprarse un Action
Replay como todo el mundo. ¿Recuerdas lo que dije de que no se te
permite intercambiar con ningún otro juego hasta que no te acabas la
aventura principal? Pues esto influye en Pokémon que tienen evoluciones
creadas después de las primeras ediciones pero cuyas formas primarias sí
están en el juego: cada vez que intentes evolucionarlos, la evolución
se detendrá sola, así sin más explicación. Particularmente molesto si
tienes algún Pokémon que evolucione por felicidad, como Golbat, ya que
tienes que aguantar la animación y el momento "...????" CADA VEZ QUE
SUBAS UN NIVEL (algo bastante común en un RPG).
Pokémon Colosseum en Gamecube me supuso un
soplo de aire fresco, por su enfoque de la historia totalmente nuevo respecto al trillado "debo ser el mejor entrenador" clásico en la saga, y su
énfasis en los combates dobles,
algo introducido en GBA pero apenas explotado como merece. Claro que,
nuevamente, la imposibilidad de intercambiar con ningún juego hasta que
te acabas la aventura principal, y el hecho de QUE NO HAYA POKÉMON
SALVAJES, limita muchísimo el plantel disponible.
Pokémon XD, su secuela, lo arregla teniendo
Pokémon salvajes,
pero cargándose la guardería y consecuentemente la opción de criar
Pokémon, obligándote nuevamente a poseer alguna de las ediciones de GBA.
Por último,
Pokémon Esmeralda, la versión extendida de Rubí y Zafiro, fue la que se llevó la palma:
incorpora todos los capes estúpidos de Rojo y Verde que no estaban
presentes en Rubí y Zafiro, re-añade los condenados concursitos, y mete
incluso más mierda en forma del Frente de batalla, un lugar nuevo con
unos ocho torneos bastante largos, seis de los cuales prácticamente
basados en la suerte, y con tiempos de carga verdaderamente insufribles,
normalmente siguiendo este esquema:
-¿Quieres participar en este torneo?
-Sí
-Debes guardar la partida. ¿Aceptas?
-Sí
GUARDANDO (traducido: cargando)... ... ... ... ... ... ...
GUARDADO
-Selecciona los pokémon de tu equipo que quieres que participen
*el jugador los selecciona*
CARGANDO... ... ... ... ... ...
-Aparece
el entrenador al que te vas a enfrentar. Suelta una frase generada
aleatoriamente, todo en mayúsculas, en plan robot y encima lentamente,
tipo:
ME- GUSTAN --- LOS --- POKÉMON--- PLANTA --- --- --- YU-JU.
CARGANDO... ... ... ... ...
-Se sucede el combate contra el sujeto en cuestión
CARGANDO... ... ... ...
-¿Quieres guardar la partida? S/N
GUARDANDO/CARGANDO... ... ... ...
Insisto
en que hablamos de UN CARTUCHO, y de que los torneos constan de la
friolera de unas ocho rondas, y sólo cuentan si ganamos TODAS:
Imaginad aguantar todo eso constantemente y perder por un golpe de mala suerte en la ultimísima ronda.
Bueno, hay UNO que no es un torneo per se, sino una escalada en una
especie de pirámide, y es el único medio tragable aunque sólo sea porque
te ahorras los insufribles tiempos de carga de los otros. Pero por lo
demás... en fin, ahí queda eso.
En resumen,
acabé hasta el mismísimo nabo de Pokémon. "Nunca mais", me dije.
Pero
tras unos añitos de retiro espiritual, me picaba el gusanillo.
Como comentaba al inicio del post, mi intención era hacer borrón y
cuenta nueva yendo a por las ediciones más nuevas, Blanca y Negra en DS.
Sin embargo,
un golpe de suerte y/o casualidad, quiso que me topase con el Diamante,
la anterior entrega de DS que me salté temiéndome que fuese tan
farragosa como las de GBA y GC, por el nada desdeñable precio de 5
euretes, de segunda mano en un Game.
Decidí darle una oportunidad y... ¡madre mía! ¡ESTO era lo que yo buscaba!
Todos los nuevos conceptos introducidos en los anteriores juegos presentes, pero sin la morralla jugable.
Las trabas de Esmeralda, Rojo y Verde, desaparecidas. Los concursos,
bien ordenaditos en una sola ciudad dedicada a ellos y con otras pruebas
estilo minijuego para que no todo se base en hacerte un segundo equipo
invirtiendo una cantidad ingente de horas en ello. Incluso se marca
novedades interesantes destinadas a agilizar aún más los trámites,
tales como el minijuego del subsuelo, donde desentierras items
relativamente raros (como escamas corazón, piedras evolutivas, etc) o
como el nivelador de Pokémon, que durante el multijugador y los torneos
de la torre de batalla, re-ajusta todos tus Pokémon al nivel 50 o 100
dependiendo del tipo de competición, simulando los stats que tendrían a
ese nivel, ahorrándote horas de pulsar A para subir Pokémon al 100 y
ganar a tus amigos, o quedarte fuera de los torneos de nivel 50 por
pasarte UN nivel (como pasaba antes).
Que hablando del
multijugador, también está mejorado, no sólo por la opción del nivelador, sino porque tiene
más opciones de customización de reglas que nunca,
cogiendo muchas hasta ahora sólo presentes en las entregas de
sobremesa. Y el online, bendito online, tanto para combatir como para
intercambiar.
Añadidle una región con mapeados más o
menos interesantes, nuevas MO que POR FIN no se limitan a movimientos
para explorar masas de agua (bendito treparrocas) y un
GRAN balance del metagame: separar los ataques físicos y especiales individualmente en vez de por tipos,
equilibrar tipos, añadir movimientos ofensivos/defensivos a los tipos
que más necesiten de uno u otro, combinaciones de tipos más variadas en
los pokémon, y balanceo de Pokémon individuales (¿recordáis lo MIERDA
que era Butterfree en los primeros juegos? Comparado con lo que era
entonces, Butterfree es ahora una bestia parda). A todos los que nunca
hayan jugado en profundidad y se hayan quedado en el eslogan del "hazte
con todos", todo lo que estoy contando les sonará a chino, pero no
puedo describir con palabras la tremenda satisfacción que me están produciendo estas ediciones de DS a nivel jugable, tras mi asqueo con las ediciones de Cube y GBA.
No están exentos de fallos, conste: la parida de
poder pasarte los Pokémon de GBA a DS pero luego NO poder devolverlos atrás no tiene nombre
(cosa que sí podías hacer en GBC con respecto a los originales de GB,
siempre que los que pasases a los juegos antiguos no tuviesen ningún
movimiento que no existiese en ellos) y es un poco guarro que metan
más de un legendario tipo DLC,
de estos que están en el juego pero que necesitas de un evento Nintendo
para activarlos: hasta GBC, teníamos a Mew y a Celebi, pero luego ya
empezaron a meter más y más, aunque llegados a este punto, es cierto que
en algún momento en la época GC/GBA, el "hazte con todos" se quedó como
mera coletilla y dejó de tener la relevancia de antes, así que tampoco
me quejo porque de que casi 500 pokémon (600 y pico en Blanco y Negro)
haya unos 10 que sean "DLC", sobre todo si tenemos en cuenta que muchos
son obtenibles en los juegos
spin off (como Jirachi, que si no recuerdo mal se obtenía en el Pokémon Channel) y ahora con el online es fácil pillarlos.
Casi
prefiero este sistema que da más libertad: en vez del mítico "hazte con
todos", a partir de GBA ahora más bien es que cada región tiene su
selección de unos 200 pico, batiburrillo entre nuevos y viejos, pero
luego, los datos de toooodo el plantel están en todos los juegos, de
manera que tienes una Pokédex regional y luego la nacional que sería la
clásica, que tiene los datos de todos. La diferencia con los juegos de
GBA es que los de DS no tienen tantas trabas chorras.
En resumen:
este tocho viene a demostrar una vez más que todo depende del prisma con el que se mire. En mi caso, como jugador que disfruta del
metagame
(juego avanzado, para el que no conociese el palabro), los contínuos
capes y limitaciones de los juegos antiguos acabaron por hartarme, y al
jugar a los juegos de DS, me importan bien poco las trilladísimas
críticas de que "es más de lo mismo", "no hay cambios sustanciales" o
"los nuevos Pokémon son muy feos". Yo jugaba por el amplio metagame y el
factor estrategia tan avanzado que exigía darle al coco para ganar a
tus amigos. Acabé harto por una serie de factores que afectaban a la
jugabilidad.
Los juegos de DS corrigen muchos de estos fallos. Ergo los juegos de DS para mí son buenos.
Estoy
disfrutando como un enano la edición Diamante (ayudado en parte porque
estoy jugándolo conjuntamente con otros dos amigos que se saltaron
también las ediciones de DS, cada uno con las otras dos versiones
respectivas, porque como digo, el multijugador es de lo mejor de
Pokémon).
Me importa un carajo que sea más de lo mismo. Es más, sí, pero mucho mejor hecho.
Y
por lo que leo, los nuevos juegos, Blanco y Negro, son incluso mejores,
así que no puedo esperar a hincarles el diente cuando me acabe estos.
Y
pensar que la de horas que le he echado a esta mierda las podría haber
empleado en estudiar algo útil y tener un título... naaaaah, que me
quiten lo "bailao".
Saludos poke-eásmicos.