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lunes, 4 de marzo de 2013

Afición vs profesión: corolario a la entrada anterior

En relación a la entrada anterior, y gracias al comentario de Juan Cu... digo... Juan Román, he creído conveniente apostillar un par de puntos a cierta quejosa entrada anterior.

El tema en cuestión es el momento en que miras atrás, ves las horas invertidas en algo, y te das cuenta de que estás en ese limbo en que no sabes si quieres mantenerlo como afición o empezar a plantearte dar el salto, porque empiezas a presionarte, bien por tí mismo, bien socialmente, en demostrar algo. Es ese tipo de miedo a ganar que tiene el equipo de fútbol que gana de 2 tras una mala racha, y sólo tiene que mantener la defensa 10 minutos más, o el golfista que tras un torneo de puntuaciones impecables, sólo necesita mantener el par en el último trazado. Esa sensación de tener que demostrar que puedes pero acojonarte, porque en realidad te lo quieres demostrar a tí mismo pero te da miedo.

Citando a uno de los grandes genios de nuestro tiempo, Homer Simpson, "cuanto más te esfuerzas, más grande es la caída". Miedo a perder, a verte incapaz, y a la vez miedo a ganar, es decir, a dar el paso, y verte ascendido a una posición de presión constante donde tendrás que demostrar tu valía día sí día también para mantener el logro. Ni la reválida, oiga.


No pretendo dar una lección moral ni indulgir en la autocompasión, sino simplemente soltar esta reflexión.

Lo que está claro es que hay ciertos puntos que merece la pena resaltar.

-El aficionado simplemente hace lo que le gusta. El profesional no tiene más remedio que despersonalizar su obra, en la medida de lo posible, pues tiene que ajustarse a unas imposiciones, bien por ser parte de una cadena en un proyecto o por apelar al público.

-En relación al punto anterior, el profesional cubre una demanda y tiene que ceñirse a lo que quiera la mayoría, por así decirlo. El aficionado puede ser lo "niche" que quiera, pero se arriesga al ostracismo.

-El profesional sigue unas pautas marcadas, con la ventaja de permitirle mejorar y organizarse mejor, pero con la obvia desventaja de, eso mismo, seguir unas normas. El aficionado puede permitirse "lujos" a la hora de romper reglas.

Matizo que lo de "esto no tiene que ganar premios así que puedo hacerlo como me dé la gana" y demás argumentos similares del aficionado, son un poco excusa ante la crítica. Si haces mierda aposta, no te extrañes si te la critican, aún cuando no la enfoques en el ámbito profesional. Y hablo de críticas reales, no del otro extremo, donde el hard de turno se ampara en su derecho a criticar y expresarse libremente para destrozarte o ser condescendiente, comportándose como un gilipollas integral.

Cuando hablo de libertad creativa, me refiero, a permitirte licencias que se salen de las normas profesionales. Un ejemplo serían los análisis y críticas en el mundo del periodismo, en mi caso del videojuego. Siendo un aficionado no atado a normas del mundillo, puedo permitirme el lujo de no puntuar los análisis que hago, mientras que eso no podría hacerlo de estar trabajando en alguna revista o web de videojuegos. Claro que a la vez, produciría más, aunque fuese por obligación, y además cobraría por ello.

Necesitaba esta autoreflexión porque, como aficionado, comenzaba a ver los hobbys como un enorme gasto de tiempo, algo que jamás se me habría pasado por la cabeza, quizá provocado por la situación de desesperación que nos asola a muchos de mi generación, parados o en trabajos de mierda, pero con inquietudes creativas en medio de una saturación importante en cualquier faceta del arte y el mundo del ocio. Está claro que no todo el mundo puede ser el nuevo Van Gohg, pero ahora vivimos en una sociedad resultista, donde o eres la hostia o mejor te vas a pastar fango, actitud que con los años he ido adoptando como cierta. De igual manera que cuando uno crece no puede evitar volverse más cínico y "espabilar", lo mismo ocurre cuando con los años, te das de bruces con la competitividad y la acabas aceptando. No sé si soy así de negativo por mí mismo, o de forma aprendida, pero lo de "intenta las cosas que el no ya lo tienes", lo considero una vil mentira. La mejor manera de no fracasar es no intentar las cosas, en contra de la esperanza Hollywoodiense que nos venden. Pongamos por ejemplo el currante que tiene una cierta estabilidad (difícil de imaginar en la coyuntura económica de hoy en día, pero hagamos un ejercicio de imaginación) que intenta una carrera pero no sabe si tendrá dinero para pagarse la universidad. "El no ya lo tienes: prueba", le dirían muchos. Y UNA POLLA. Si no intenta nada, se queda como está. Si lo intenta y se pega la hostia, habrá perdido tiempo, dinero, y posiblemente autoestima.

Aquí es donde se confrontan las dos filosofías. ¿Merece la pena intentarlo porque nada cambia si no te pones a ello al fin y al cabo, o te quedas donde estás, con lo malo y con lo bueno, por si acaso? ¿Conformismo o desafío? Diablos, tanto rollo para acabar en una reflexión trascendental tan tópica, que lleva existiendo desde el inicio de los tiempos. Fuera de cachondeos, sí es cierto que ahora la cosa está algo más difícil en comparación a generaciones anteriores (de las pocas cosas donde esto es cierto), ya que pese a que existía una barrera más o menos grande entre afición y profesión, la transición estaba más definida, quizá provocado porque al no existir internet ni tantos medios para que todos se expresen, no estaba tan democratizado, ni había tanta gente ente la que filtrar. Es lo que pasa cuando mucha gente quiere su cachito del mismo pastel donde antes había menos comensales. Antes existía la figura del aprendiz, y del error se aprendía: contaba más el eventual triunfo que los pequeños fracasos necesarios para acumular experiencia. Ahora, cuenta más como éxito el no equivocarse que el lograr una meta, o al menos, lograrla cagándola el menor número de veces posible. O quizá eso es lo que me he convencido a pensar.

En cualquier caso, hay que romper ese círculo vicioso, y aceptar el error. Como aficionado a los cómics, los videojuegos, y la cultura geek, desde que tengo uso de razón, era inevitable que surgiese una necesidad creativa, y aún más inevitable el que en algún momento me plantease si merecía la pena mantener mis hobbys, o descartarlos y dedicar mi tiempo libre a aprender esperanto o a algo que al menos dé dinero. Como comento, todo el tocho este, es una reflexion que (me imagino) todo amante del mundillo habrá tenido alguna vez, y que en la coyuntura de ahora, de licenciados trabajando en MacDonalds porque se necesita pasta, vuelve repetidas veces para atormentarnos; ese pensamiento de "o eres el puto amo en lo que haces, o mejor no lo hagas y no pierdas tiempo". 

Joder, me he quedado descansando. Necesitaba sacarme esto de la cabeza. Me voy a rejugarme el Kirby Squeak Squad o algo para que se me pasa tanta gilipollez.

sábado, 17 de noviembre de 2012

Miyamoto es el Ibáñez japo (Paper Mario Sticker Star related)

Recientemente ha salido a la venta el Paper Mario Sticker Star de 3ds. Y no son pocos los que anonadados se hallan con la simplificación aplicada.

No hay compañeros ni otros personajes jugables que no sean Mario mismo. Oh, y no se puede subir de nivel, sino que para aumentar las estadísticas hay que encontrar upgrades a lo Zelda o Metroid. Esto puede aliviar las revisitas a niveles si se va en plan explorador pues hace que no sea obligatorio pararse a eliminar enemigos una vez detrás de otra. Claro que por otra parte también elimina el punto en sí de matarlos la primera vez, aunque sigue sirviendo para acumular monedas y algunos ítems dropeados.

El punto no es ya la simplificación de este juego en sí, sino de la tendencia de las últimas entregas de sagas Nintendiles de dar dos pasos hacia delante y cinco hacia atrás. Y es que Miyamoto, genio creativo aparte, es a mi modo de ver, demasiado receloso con cualquier novedad. No olvidemos que si por él fuera, no se habrían incluído algunas de las mejores partes de juegos recientes, como la posibilidad de "customizar" vehículos en Mario Kart 7. Pero es que últimamente lleva una racha bastante bonita. Primero está el famoso chantaje emocional de "los nuevos jugadores tienen que querer Starfox, así que si el de 3ds no vende, no hacemos más." con esa manía de forzar la audiencia manco-senil en los videojuegos (cada cosa tiene su público y si los fans te piden Starfox y estos venden moderadamente bien ¿qué coño hace diciendo eso? No todo tiene que vender como un Wiifit, cohoneh.

Luego tenemos la famosa entrevista de la web francesa Gamekult donde literlamente se sorprendió de que la gente quisiera más F-Zero argumentando que "creía que la saga ya no daba más de sí" (pero el maldito es capaz de sacar un nuevo Mario por la primera chorrada que se le ocurra).


Y ahora, para rematar, tenemosesta entrevista en Nintendolife donde los directivos del juego comentan que la brutal simplificación en el juego (compañeros anecdóticos, batallas simplificadas, fuera todo sistema de medallas y experiencia, trama clásica "Bowser rapta a Peach" que ya huele a rancia, etc) se debe ni más ni menos que a petición del mismo Miyamoto, que no quería que la saga se fuese por otros derroteros.
En resumen, adoro a Miya y creo que su trabajo ha marcado, y no pongo en duda que a nivel jugable, sepa diseñar juegos mejor que nadie, pero empieza a repatearme que sea tan "jefe" en cuanto a limitar creatividad. Tirón de orejas para él.

miércoles, 10 de octubre de 2012

Todo depende del ángulo con que se mire.

Gran verdad que muchos parecen olvidar.

El motivo de este artículo es simplemente resaltar una vez más, por qué me niego a puntuar absolutamente nada de lo que reseño.

Todos sabemos que cualquier franquicia de la industria del entretenimiento, indistintamente del medio, está advocada al estancamiento y a "perder la esencia" conforme pasan los años.

Está claro que es inevitable, aunque también es cierto que con los años somos menos impresionables, pues nunca hay una segunda primera vez, valga la redundancia del concepto.

La idea me la dió este pedazo de artículo escrito por Andrea Gil en Sonic Paradise hace unos meses y creí conveniente hacer este matiz en este mi blog, para aclarar mi criterio a la hora de valorar los materiales varios que reseño tanto aquí como en Machacándonos el Joystick

Ya no somos los mismos, las series se estancan, la vida sigue, bla bla bla, hay un buen puñado de factores por los que toda serie de larga duración está advocada a las mismas críticas. Pero por eso mismo me niego a puntuar nada: el mismo título del post es la razón.

Desde el mismo momento en que existen frases como "como peli/juego/serie es bueno pero comparado con el resto de su franquicia es un insulto a la misma", desde que la valoración de algo puede cambiar según el contexto personal y del de ese mismo algo, desde que una nota puede ser de cuatro o siete según con qué lo compares, desde ese instante, cualqueir valoración numérica queda invalidada. Lo digo como lo pienso.

Como comenté (avispadamente al inicio del blog para luego referenciarlo) en este artículoa, en una reseña se pueden citar los hechos, pero las valoraciones personales siempre hay que resaltarlas como tales, y no como ese manido término llamado "hopjetibidad" (consenso general más bien). Un juego puede tener 14 fases, una serie puede tener episodios de 45 minutos, en una película puede haber tramos argumentales no tan explotados como otros, o un grupo musical puede cambiar su estilo con los años, pero esos son los hechos: el que sea para bien o para mal depende de la valoración personal y de cómo se contextualice.

Aquí también entra el cirterio personal de cada uno: recordad que el 6 de una persona puede ser el 4 de otra. Por ejemplo, si alguien es más durillo con las valoraciones, un cuatro de esa persona equivale a un "suspenso alto" y por ende a algo potable si le perdonas algunos fallitos, lo cual puede ser un cinco y poco o un seis para otra persona. Lo importante es aclarar por qué, contextualizar bien, y que todo quede en el terreno de la opinión y no de las verdades absolutas esas tan moelstas: algo lamentablemente más fácil de decir que de hacer, a raíz de las incontables polémicas en el mundillo de las críticas, algunas intencionadas claramente para llamar la atención (cofEdgecof)

Como colofón, y por no repetir del todo lo que dije en la referenciada entrada previa, hay un último motivo por el que me niego a puntuar nada: muchos pasan de leer nada y van derechitos a la nota, al numerito del demonio.

Como comenté en esa entrada, las notas tiranizan los análisis, y en este caso concreto que describo, literalmente. ODIO que me lleguen preguntas o, peor aún, críticas, por cosas que explico detalladamente en el análisis o reseña en cuestión. Puestos a ser un hijoputa, prefiero serlo yo y no dar la satisfactoria posibilidad de saltarse todo el análisis para ir derechito a la maldita nota: prefiero obligar al lector a leerse todo ya que me doy el trabajo de intentar tocar todos los temas que creo reseñables. Es cierto que esto echará para atrás a más de uno a la hora de leérse dichos análisis, pero como de momento no los hago para ningún medio especializado y son meras opiniones personales (por ende estando exento de amoldarme a normas de análisis y puntuación), prefiero saber que los pocos que se lean los tochos, lo hagan de verdad y no yendo al resumen numérico.

Saludos reflexivos.

martes, 5 de junio de 2012

Twitter censura el movimiento SevillaPara

Enlace a la noticia aquí. Tras la polémica por su declaración de censurar Twits por países, ahora esto. Viva la libertad de expresión. Perdón por otra entrada política de esas que se cargan el ambiente geek de escapismo atemporal que intento dar al blog, pero ya llevaba tiempo sin poner una y la ocasión lo merece. Web del movimiento SevillaPara Vídeo explicativo (la "nueva cuenta" que habían puesto en el enlace de la noticia también ha sido censurada, lolazo). Por más que intente denunciar, este post está condenado a ser caduco porque seguro que eventualmente tirarán los enlaces posteados. Nos vanagloriamos de vivir en libertad de expresión y luego a la hora de la verdad seguimos siendo silenciados. Asco de todo, oigan.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Miyamoto galardonado con el premio príncipe de Asturias 2012

A la tercera va la vencida. Enlace a la feliz noticia Lo siento por los fans de los marines calvos hipertrofiados, mafiosos GTA-escos, y demás malotería y maldad varia.
Aun con todo lo que me meto con él cuando hace alguna parida, sigue sinedo mi ídolo. Es EL MAESTRO en este ámbito. Claro que sigue teniendo cosas risibles. Por nombrar una...
+Hideki Konno explains that with several production designers joining to finish Nintendogs+Cats for launch, and other "developments at Nintendo taking up other staff" there was "an act of emergency" to have Mario Kart 7 finished by the end of the year. Konno needed more people to get this done.
Pero vamos, aún con cagadillas como éstas, sigue siendo mi ídolo. Long live Miyagod.

domingo, 6 de mayo de 2012

Reflexión rápida: ¿Realmente va cuesta abajo Pokémon?



Ojo, que ya sabéis los tochazos que me salen cuando tengo una "reflexión rápida". Hoy me despego un poco de la actualidad videojueguil y os traigo este tochillo personal tal como lo posteé en su día en The S rank. Enjoy.

Básicamente, como buen nintendero, me gustaba Pokémon (hablo de los juegos, no de la chorrada esa del anime), pero acabé bastante asqueado de la saga, porque cada vez lo complicaban más (siempre hablando desde el punto de vista de un completista metagamer como yo: a quien se juegue estos juegos para pasárselos a pelo y ver los créditos, probablemente no se lo parezca).

Estas navidades, tras abandonar la saga en GBA, saltarme las primeras ediciones de DS, y habiéndome documentado en condiciones, me disponía a volver al redil con las ultimísimas ediciones, Blanca y Negra. Pero antes de seguir con la anécdota, dejadme contextualizar explicando por qué acabé harto de la saga con los juegos de GBA, sabiendo que los anteriores, sobre todo Oro/Plata Cristal (los de GBC) me parecen de lo mejor que ha hecho Nintendo en su historia.

Con la introducción de muchos nuevos Pokémon, objetos, modos y elementos jugables en la tercera generación (vamos, en los juegos de GBA y GameCube) se daba incluso más variedad jugable a una saga que de por sí contaba con 251 Pokémon, 17 tipos posibles, y centenares de combinaciones posibles entre tipos, Pokémon, y movimientos, que daban lugar a una de las mejores experiencias multijugador con amigos dispuestos a pensar estrategias cada vez más enrevesadas y a estrujarse la mollera para ver cómo tumbar ese combo aparentemente imparable del rival.



Ya no valía con saberse los Pokémon y los ataques y con saber calcular los puntos de esfuerzo, sino que ahora entran en escena las naturalezas (también llamadas personalidades), que afectan positiva o negativamente a ciertos stats y al crecimiento de puntos de esfuerzo de cada pokémon, los combates dobles y los innumerales combos surgidos de ellos, los nuevos Pokémon, etc.

Todo lo mencionado hasta ahora es bueno y expande el concepto de juego y la estrategia a límites aún más amplios de lo que de por sí tenían los juegos anteriores. Sin embargo, lo que acabó hartándome era que cada juego que sacaban parecía tener algún tipo de relleno jugable estúpido, o alguna traba innecesaria puesta sólo para obligarte a comprar otro juego que no la tenía y lo compensaba.

Rubí y Zafiro introdujeron los concursos Pokémon, un concepto divertido en teoría, pero que llevado a la práctica exigía innumerables horas dedicadas a personalizar un equipo casi aparte del que usases para batallar, ya que se rigen por normas y categorías radicalmente diferentes a las de los combates, juzgando la "belleza", o el "ingenio" de tu Pokémon, y que podías mejorar en base a caramelos elaborados con bayas que habías de plantar y cultivar, y con movimientos que de ser usados para combatir no valdrían un pimiento, obligándote como digo, a dedicar horas totalmente aparte para esto, en un juego que de por sí no es precisamente corto si vas a sacar el 100% (y sí, sé que son opcionales, pero eso no vale para un completista como yo: no puedo ignorar al elefante en la habitación).


Rojo Fuego y Verde Hoja, los remakes de los primeros juegos, se deshacen de ese gimmick chorra, pero introducen un montón de capes arbitrarios y posiblemente intencionados, con el objetivo de que NECESITES por narices las ediciones anteriores (Rubí y Zafiro). No puedes intercambiar Pokémon con ningún juego salvo la otra edición, lo cual reduce considerablemente la rejugabilidad, al no permitirte usar ningún otro Pokémon para rejugar tu aventura aparte de los pocos que el propio juego tiene en sus apartados iniciales, algo que sí podías hacer antaño. No puedes crear ni obtener ningún ítem que puedas necesitar a lo largo del juego pero que esté en Rubí y Zafiro como las flautas de colores.


Pero lo peor es que hay un montón de restricciones estúpidas para que no puedas conseguir objetos o Pokémon que vienen en el propio juego. ¿Recuerdas la cueva cambiante de Isla Sexta, donde en teoría salen un montón de Pokémon raros? Pues sólo salen vía tarjetas del e-reader, así que o tiras de importación, o a aguantarse y a comprarse un Action Replay como todo el mundo. ¿Recuerdas lo que dije de que no se te permite intercambiar con ningún otro juego hasta que no te acabas la aventura principal? Pues esto influye en Pokémon que tienen evoluciones creadas después de las primeras ediciones pero cuyas formas primarias sí están en el juego: cada vez que intentes evolucionarlos, la evolución se detendrá sola, así sin más explicación. Particularmente molesto si tienes algún Pokémon que evolucione por felicidad, como Golbat, ya que tienes que aguantar la animación y el momento "...????" CADA VEZ QUE SUBAS UN NIVEL (algo bastante común en un RPG).

Pokémon Colosseum en Gamecube me supuso un soplo de aire fresco, por su enfoque de la historia totalmente nuevo respecto al trillado "debo ser el mejor entrenador" clásico en la saga, y su énfasis en los combates dobles, algo introducido en GBA pero apenas explotado como merece. Claro que, nuevamente, la imposibilidad de intercambiar con ningún juego hasta que te acabas la aventura principal, y el hecho de QUE NO HAYA POKÉMON SALVAJES, limita muchísimo el plantel disponible.


Pokémon XD, su secuela, lo arregla teniendo Pokémon salvajes, pero cargándose la guardería y consecuentemente la opción de criar Pokémon, obligándote nuevamente a poseer alguna de las ediciones de GBA.

Por último, Pokémon Esmeralda, la versión extendida de Rubí y Zafiro, fue la que se llevó la palma: incorpora todos los capes estúpidos de Rojo y Verde que no estaban presentes en Rubí y Zafiro, re-añade los condenados concursitos, y mete incluso más mierda en forma del Frente de batalla, un lugar nuevo con unos ocho torneos bastante largos, seis de los cuales prácticamente basados en la suerte, y con tiempos de carga verdaderamente insufribles, normalmente siguiendo este esquema:

-¿Quieres participar en este torneo?
-Sí
-Debes guardar la partida. ¿Aceptas?
-Sí

GUARDANDO (traducido: cargando)... ... ... ... ... ... ...

GUARDADO

-Selecciona los pokémon de tu equipo que quieres que participen
*el jugador los selecciona*

CARGANDO... ... ... ... ... ...

-Aparece el entrenador al que te vas a enfrentar. Suelta una frase generada aleatoriamente, todo en mayúsculas, en plan robot y encima lentamente, tipo:

ME- GUSTAN --- LOS --- POKÉMON--- PLANTA --- --- --- YU-JU.

CARGANDO... ... ... ... ...

-Se sucede el combate contra el sujeto en cuestión

CARGANDO... ... ... ...

-¿Quieres guardar la partida? S/N

GUARDANDO/CARGANDO... ... ... ...



Insisto en que hablamos de UN CARTUCHO, y de que los torneos constan de la friolera de unas ocho rondas, y sólo cuentan si ganamos TODAS: Imaginad aguantar todo eso constantemente y perder por un golpe de mala suerte en la ultimísima ronda. Bueno, hay UNO que no es un torneo per se, sino una escalada en una especie de pirámide, y es el único medio tragable aunque sólo sea porque te ahorras los insufribles tiempos de carga de los otros. Pero por lo demás... en fin, ahí queda eso.

En resumen, acabé hasta el mismísimo nabo de Pokémon. "Nunca mais", me dije.

Pero tras unos añitos de retiro espiritual, me picaba el gusanillo. Como comentaba al inicio del post, mi intención era hacer borrón y cuenta nueva yendo a por las ediciones más nuevas, Blanca y Negra en DS. Sin embargo, un golpe de suerte y/o casualidad, quiso que me topase con el Diamante, la anterior entrega de DS que me salté temiéndome que fuese tan farragosa como las de GBA y GC, por el nada desdeñable precio de 5 euretes, de segunda mano en un Game.


Decidí darle una oportunidad y... ¡madre mía! ¡ESTO era lo que yo buscaba! Todos los nuevos conceptos introducidos en los anteriores juegos presentes, pero sin la morralla jugable. Las trabas de Esmeralda, Rojo y Verde, desaparecidas. Los concursos, bien ordenaditos en una sola ciudad dedicada a ellos y con otras pruebas estilo minijuego para que no todo se base en hacerte un segundo equipo invirtiendo una cantidad ingente de horas en ello. Incluso se marca novedades interesantes destinadas a agilizar aún más los trámites, tales como el minijuego del subsuelo, donde desentierras items relativamente raros (como escamas corazón, piedras evolutivas, etc) o como el nivelador de Pokémon, que durante el multijugador y los torneos de la torre de batalla, re-ajusta todos tus Pokémon al nivel 50 o 100 dependiendo del tipo de competición, simulando los stats que tendrían a ese nivel, ahorrándote horas de pulsar A para subir Pokémon al 100 y ganar a tus amigos, o quedarte fuera de los torneos de nivel 50 por pasarte UN nivel (como pasaba antes).

Que hablando del multijugador, también está mejorado, no sólo por la opción del nivelador, sino porque tiene más opciones de customización de reglas que nunca, cogiendo muchas hasta ahora sólo presentes en las entregas de sobremesa. Y el online, bendito online, tanto para combatir como para intercambiar.

Añadidle una región con mapeados más o menos interesantes, nuevas MO que POR FIN no se limitan a movimientos para explorar masas de agua (bendito treparrocas) y un GRAN balance del metagame: separar los ataques físicos y especiales individualmente en vez de por tipos, equilibrar tipos, añadir movimientos ofensivos/defensivos a los tipos que más necesiten de uno u otro, combinaciones de tipos más variadas en los pokémon, y balanceo de Pokémon individuales (¿recordáis lo MIERDA que era Butterfree en los primeros juegos? Comparado con lo que era entonces, Butterfree es ahora una bestia parda). A todos los que nunca hayan jugado en profundidad y se hayan quedado en el eslogan del "hazte con todos", todo lo que estoy contando les sonará a chino, pero no puedo describir con palabras la tremenda satisfacción que me están produciendo estas ediciones de DS a nivel jugable, tras mi asqueo con las ediciones de Cube y GBA.

No están exentos de fallos, conste: la parida de poder pasarte los Pokémon de GBA a DS pero luego NO poder devolverlos atrás no tiene nombre (cosa que sí podías hacer en GBC con respecto a los originales de GB, siempre que los que pasases a los juegos antiguos no tuviesen ningún movimiento que no existiese en ellos) y es un poco guarro que metan más de un legendario tipo DLC, de estos que están en el juego pero que necesitas de un evento Nintendo para activarlos: hasta GBC, teníamos a Mew y a Celebi, pero luego ya empezaron a meter más y más, aunque llegados a este punto, es cierto que en algún momento en la época GC/GBA, el "hazte con todos" se quedó como mera coletilla y dejó de tener la relevancia de antes, así que tampoco me quejo porque de que casi 500 pokémon (600 y pico en Blanco y Negro) haya unos 10 que sean "DLC", sobre todo si tenemos en cuenta que muchos son obtenibles en los juegos spin off (como Jirachi, que si no recuerdo mal se obtenía en el Pokémon Channel) y ahora con el online es fácil pillarlos.

Casi prefiero este sistema que da más libertad: en vez del mítico "hazte con todos", a partir de GBA ahora más bien es que cada región tiene su selección de unos 200 pico, batiburrillo entre nuevos y viejos, pero luego, los datos de toooodo el plantel están en todos los juegos, de manera que tienes una Pokédex regional y luego la nacional que sería la clásica, que tiene los datos de todos. La diferencia con los juegos de GBA es que los de DS no tienen tantas trabas chorras.

En resumen: este tocho viene a demostrar una vez más que todo depende del prisma con el que se mire. En mi caso, como jugador que disfruta del metagame (juego avanzado, para el que no conociese el palabro), los contínuos capes y limitaciones de los juegos antiguos acabaron por hartarme, y al jugar a los juegos de DS, me importan bien poco las trilladísimas críticas de que "es más de lo mismo", "no hay cambios sustanciales" o "los nuevos Pokémon son muy feos". Yo jugaba por el amplio metagame y el factor estrategia tan avanzado que exigía darle al coco para ganar a tus amigos. Acabé harto por una serie de factores que afectaban a la jugabilidad. Los juegos de DS corrigen muchos de estos fallos. Ergo los juegos de DS para mí son buenos.



Estoy disfrutando como un enano la edición Diamante (ayudado en parte porque estoy jugándolo conjuntamente con otros dos amigos que se saltaron también las ediciones de DS, cada uno con las otras dos versiones respectivas, porque como digo, el multijugador es de lo mejor de Pokémon). Me importa un carajo que sea más de lo mismo. Es más, sí, pero mucho mejor hecho.

Y por lo que leo, los nuevos juegos, Blanco y Negro, son incluso mejores, así que no puedo esperar a hincarles el diente cuando me acabe estos.

Y pensar que la de horas que le he echado a esta mierda las podría haber empleado en estudiar algo útil y tener un título... naaaaah, que me quiten lo "bailao".

Saludos poke-eásmicos.

domingo, 29 de enero de 2012

ACTA de suspensión

Entrada de urgencia. Ya sé que esta semana ya había puesto entrada, pero me parece un tema de importancia como para comentarlo sólo en un blog, así que le doy cobertura extra.

Y sigue el tejemaneje. Después de que la casa blanca echase para atrás la ley SOPA y de que el FBI se lo pasase por el forro de los huevos y cerrase Megaupload, con todos los medios mundiales (controlados) criminalizándolo por vivir una vida lujosa a pesar de idolatrar a gente que hace lo mismo pero que cumple las normas calladito, ahora tenemos una nueva amenaza.

Cito de Vandal.net y de la web de noticias Omicrono.com.

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ACTA es un acuerdo por el que los paises miembros armonizan la normativa, penas y sanciones por falsificación de productos y marcas y la violación del copyright. Pero en el "paquete" se incluye:

* La ley de los "tres avisos" de forma que al tercer aviso por haber descargado material bajo copyright te pueden cortar internet y no podrás contratarlo con otra compañía durante una temporada.
* Los proveedores registrarán nuestro "comportamiento" con fines "preventivos": sitios que visitamos, que tipo de servicios utilizamos, que descargamos.
* Se deja abierta la posibilidad de que se forme una "policía privada" del copyright, ajena al estado que decida si se te sanciona o no.

Google, Facebook, Twitter o cualquier tipo de buscador, agregador, proveedor de servicios... están bajo el punto de mira ya que según las entidades americanas de derechos de autor (como no la MPAA y la RIAA son las que están en la sombra en todo este asunto) se aprovechan de contenidos creados por terceros para su "éxito" y eso hay que "compensarlo" o limitarlo de alguna manera. De esta forma es de esperar que empiecen a autolimitarse en búsquedas y enlaces o que contribuyan a espiar a los usuarios.

Esta negociación para el preacuerdo se ha llevado a cabo en secreto, como todo lo que "carece de interés" para los pobres mortales como nosotros y no se ha hecho público hasta la firma del preacuerdo. Si es ratificado por la UE, ACTA entrará en vigor en España y la UE.

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Venga, que siga la movida. A ponerle puertas al campo. Por menos de esto se han desencadenado guerras civiles. Si está claro. La sociedad se basa en "panem et circenses". Con poco pan, y ahora cada vez menos entretenimiento, se puede liar.

Como corolario, si habéis leido la nueva política de privacidad de Google, posiblemente hayáis deducido que nos van a vigilar incluso más, y si esta ley y similares entran en vigor, Google será incluso más severa de lo que lo es ya recopilando datos nuestros.

Esta sección del buscador gratuito Duckduckgo lo explica bastante bien.

Dependiendo de a cuanto vaya no descarto mudar mis blogs a un servicio que no tenga que ver con Google.

Saludos conspiranoides.

miércoles, 11 de enero de 2012

Nueva colaboración: jugando a medias

Entrada sorpresa entre semana, de esas tan raras, pero esto tenía que anunciarse.

Comienzo el año anunciando que terminé el año pasado (en pleno Diciembre vamos) metiéndome en la revista online del colega Sergio Tur, Jugando a medias, donde colaboro con tiras cómicas mensuales con mi sorna habitual.

Este mes de diciembre 2011, tocó la primera de ellas. Y el tema, conociéndome como me conocéis, os lo imaginaréis.


click en la imagen para verla entera, gandules.

A partir de ahora con sección propia en este mi blog donde serán publicadas cada cierto tiempo recopilando las que hayan salido en la web original, como ocurre con Papá Suicida en mi blog personal. Stay tuned.

jueves, 29 de diciembre de 2011

El poder de la corrección popular

Tira cómica del dibujante independiente Andrew Dobson que resume perfectamente lo que pasa cuando no se sigue la opinión popular. Ser políticamente incorrecto es MUY fácil. Ser popularmente incorrecto ya es otro cantar. Da igual cuántos tochos eásmicos haya escrito yo sobre este tema. Esta imagen lo resume todo.



Unos cuantos trucos para posibles debates que debáis mantener, queridos amiguitos:

1- SIEMPRE ser progre. Aunque el progreso se suceda a base de imponer prohibiciones, como obligarte a no fumar por cojones en vez de dar libre elección separando espacios con o sin humo. Nada, hay que obedecer, que es por tu bien, no como antes que te obligaban a aceptar cosas por cojo... oh wait.

2- Puedes hacer chistes sobre gordos, frikis, mandriles de bar y gente que creas imbécil en general. Sé todo lo hiriente que quieras, porque si te pasas de rosca y se ofenden, es que no tienen sentido del humor para aceptar una broma

3- NO puedes hacer chistes sobre mujeres, raza, sexualidad ni ningún tema considerado tabú. No importa que lo hagas como broma inocente satirizando como lo harías sobre cualquier otro tema. El tema de tomárselo con humor siempre que no vaya en serio, tratado en el punto anterior, no se aplica aquí: si haces aunque sólo sea un chiste y se ofenden, es culpa tuya por ser tan intolerante.

4- NO INTENTES MEJORAR EN NADA. Al que destaca se le martillea para que vuelva a las filas. Cuanto más te esfuerces más fuerte es la hostia. De la misma forma, tienes que pasar de todo y nada puede ilusionarte, si no, no eres maduro.

5- NO digas que haces lo del punto 4. La sociedad (entiéndase tus jefes, profesores, público, etc) habla de mejorar y superarse pero en realidad premia más el no fracasar que el avanzar algo aprendiendo de los errores, por lo que de cara a los demás, tienes que ser el más emprendedor del mundo, pero como comentábamos en el punto anterior, sin perder nunca la sorna y procurando que nada te altere.

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En fin, tenía que reseñar la imagen y comentar las opiniones que me suscita, porque últimamente, según me comentan compañeros de Ediciones Malvadas, parece estar volviéndose popular en sitios como cuánta razón, pero irónicamente, Andrew la ha borrado de su galería de Deviantart. A saber por qué pero es cuanto menos misterioso (de hecho, la he tenido que encontrar vía link en cuánta razón y me sale como "dibujo borrado).

En cualquier caso, si os manejáis con el inglés, leed su obra. Series como "So, you´re a cartoonist?" donde satiriza sobre la vida del dibujante, o los cómics que le hace al cantante Brentalfloss sobre su vida, no tienen desperdicio.

Saludos eásmicos.

domingo, 15 de mayo de 2011

Opiniones populares, vagas impresiones, y cómo dañan la imagen

Venía yo charlando con un amigo hace poco, cuando le comentaba que, si bien cada uno debe ser fiel a sus principios y a sus gustos, en ocasiones, hasta yo me pregunto de qué me sirve tener tantos juegos multijugador tan variados, si luego a nadie lo puedes sacar del smashbros-mariokart-marioparty (hablando por mi círculo cercano, por supuesto).

Ciertamente, por mucho que uno disfrute sus gustos, tampoco le gusta sentirse como el único al que le mola esa peli o ese juego aislado. Pero si hay algo que me llamó la atención de toda la conversación, es la forma tan normal que tenía mi amigo de echarle la cruz a ciertos juegos, por puro prejuicio. Juegos que, por sus gustos, en teoría deberían de gustarle.

Por ejemplo, cito un fragmento de la conversación:

Amigo: -"No, si a mí el Kirby Air Ride me gusta, pero sólo el modo batalla. Las carreras, pues... no tanto"

Yo: -"Bueno, entiendo que no a mucha gente le gusta, ya que es un juego "de segunda". ¿Algún motivo en especial? ¿El control, quizá? ¿La cámara?"

Amigo: -"No, no, no es eso, es que... veo al Kirby ahí subido en la estrella y... no sé que... no le pega o... no sé, no sé, no sabría decirte."

Obviamente me quedé perplejo. ¿No era capaz de darme una razón lógica?

Pero es que continuó por ahí.

-"¿El Sega All Stars Racing? No no, si no digo que sea mal juego, pero es que ver a Sonic en un coche como que no..."

-"¿El Mario Galaxy 2? Uff, no sé... es que... está bien pero no es el clásico... a mi lo que me gusta es el clásico, y a este ya le meten muchas cosas y... humf..."

La lista seguía y seguía. Pero lo que quiero ejemplificar es que, si bien ninguno de los juegos mencionados está libre de críticas o alabanzas (ni ningún producto en general), mi amigo en cuestión se guiaba por impresiones genéricas y recuerdos vagos, en lugar de por motivos argumentados.

Y lo peor es que, si me paro a reflexionar, esto ocurre más de lo habitual en toda la gente, y no logro comprenderlo.

Irónicamente, mi amigo no entendía por qué yo tengo que analizar todo exhaustivamente, y por qué a mi no me entra en la cabeza que alguien no sea capaz de darme un motivo mínimamente argumentado para desdeñar algo.

Esto explicaría por qué a veces da la sensación de que a tal personaje, compañía o producto, el populacho se la tiene jurada (o simplemente pasan). Y resulta francamente cruel para los que queremos trabajar de cualquier cosa que haga que tu éxito y sueldo, dependan de caerles bien a gente a la que no le importa dos carajos lo que hagas.

He de reconocer que me siento un poco Frasier aquí, ya que "cree el ladrón que todos son de su condición" y pienso que todos deberían valorar cada cosa como merece, con dedicación y apreciando los detalles: no digo que todos se vuelvan esnobs de monóculo y copa, pero, sí que me parece feo resumir el trabajo de otras personas en un simple "es que cuando llegaron a la temporada siete se volvieron locos y ya no mola, no", sin dar un motivo coherente de por qué se piensa eso. Es decir, soy el primero que aboga por la diferencia de opiniones, pero no me cabe en la cabeza guiarse por estímulos, impresiones puntuales, u opiniones popularizadas, en vez de ser mínimamente racional, se esté o no de acuerdo.

Lo que es peor: conozco gente que son contradictorios en sí mismos. Para que veáis hasta qué punto son dañinas las "vagas impresiones" o las "sensaciones" a la hora de emitir juicios, voy a enumerar algunos ejemplos de conocidos míos con contradicciones claras en SUS propios puntos de vista. A saber:

-Tengo un amigo que detesta el relleno jugable y el sobre-abuso de extras para compensar una mala jugabilidad, y sin embargo proclama a los cuatro vientos que el Brawl, es el mejor de todos los Smash Bros, estando lleno de mierdacas como los tropiezos aleatorios, el laberinto del subespacio, etc etc.

-Tengo otro amigo que condena totalmente el humor escatológico y las idas de olla en las telecomedias, y sin embargo, prefiere Aída a 7 vidas, siendo Aída la versión (mucho más) bestia de 7 vidas.

-Tengo otro amigo más que es capaz de condenar juegos enteros a poco que tengan algún fallo que afecte a la jugabilidad, y sin embargo, aunque lo niegue, luego se deja llevar por la opinión generalizada, siendo totalmente permisivo con juegos de los considerados "intocables" por la crítica, aún cuando estos cometan los mismos fallos que a otro cualquiera le costarían el suspenso bajo SU PROPIO criterio.

-El amigo fan de Aída tiene a su vez otro conocido que gusta del misterio y la intriga pero que no ve ni una serie de ese estilo, habiéndolas buenísimas, por considerar que la televisión es el mal y que no deberíamos de haber ido más allá de la literatura. Oh my fucking god.

La lista sigue y sigue.

Supongo que nadie está libre de contradicciones ni de pecadillos puntuales, ya que por mucho que razonemos, siempre nos queda una parte del animal de costumbres que somos, pero aún así... ¿Soy yo muy permisivo? ¿Soy el único que se fija en ciertos detalles? ¿La gente es incoherente? ¿Qué diablos pasa?

sábado, 16 de abril de 2011

Spotify, Hulu, y la distribución digital



Noticia relevante sacada de la web de El Mundo.

Copio pego para los vagazos que no se quieran molestar en clickar el enlace a la fuente:

"El servicio de música 'online' en 'streaming' Spotify ha anunciado cambios en su servicio abierto -gratis gracias a la publicidad, a modo de radio- y le pone límites.

Así, según un post oficial, "a partir del 1 de mayo cualquier usuario del servicio gratuito inscritos antes del 1 de noviembre 2010 podrá reproducir cada pista de forma gratuita hasta un total de cinco veces". Si se desea escuchar más veces, habrá que suscribirse a una versión de pago.

Spotify apunta que los usuarios que se inscribieron después del 1 de noviembre verán estos cambios seis meses después del momento de la creación de su cuenta de Spotify.

Además, "el tiempo total de música para usuarios libres se limitará a 10 horas por mes" -en lugar de las 20 horas actuales, algo que, según la compañía, sólo afectará a los usuarios intensivos-, una vez pasados los primeros seis meses desde el alta de su suscripción.

La idea es mantener el sevicio disponible con la menos cantidad de cambios posibles para todo el mundo, explica Daniel Ek, fundador de la compañía.

"Poner Spotify a disposición de millones en toda Europa ha vuelto a este servicio algo increiblemente popular", comenta en el post. "Es vital que continuemos ofreciendo un servicio libre, pero para hacerlo posible tenemos que poner algunos límites para el futuro".

La compañía insta a quienes rebasen los límites a probar las cuentas 'Premium' o 'Unlimited, ambas de pago (Unos servicios que el pasado mes de marzo alcanzaron el millón de suscriptores).

Existe una oferta por la que se puede probar gratis la versión 'Premium' durante siete días y "a lo largo de mayo habrá una versión de prueba gratuita de 30 días" para este servicio, asegura Ek, que anuncia nuevos detalles para los próximos días.

La compañía sueca prepara el desembarco en EEUU, un camino allanado tras su reciente acuerdo de distribución con el gigante Sony."

Interesante. Esta es la oportunidad de demostrar que lo que buscamos son precios competitivos y no el picaresco "todo gratis". Cito un comentario de un usuario de menéame que resume mi opinión palabra por palabra.

"A riesgo de ganarme un trillón de negativos.

Ahora es el momento de demostrar lo que venimos mucho tiempo diciendo. Nos descargamos música porque su precio en las tiendas es abusivo, más o menos tan abusivo como su precio en iTunes, Amazon y otras páginas web para su descarga.

Spotify está ofreciendo todo su catálogo (muy amplio, como sabréis todo los que lo habéis probado), al módico precio de 5 euros al mes (en su versión unlimited) o de 10 euros al mes (en su versión premium. Esto, ya no es el precio abusivo que hemos criticado tantas veces, sino un precio bastante razonable, teniendo en cuenta que en cualquier ciudad de España una copa de las que se toman en un fin de semana valen como poco 4€ (sitios muy afortunados), o incluso 10€, como te muevas por determinados locales de Madrid, Barcelona, Bilbao o similares.

Hemos luchado por música a un precio razonable y ahora lo tenemos. Así que, por mi parte, todos los que critiquéis y dejéis de lado Spotify por ser 'caro', creo que estaréis dejando bien claro que lo que buscáis no son precios razonables, sino el Todo Gratis del que nos hemos querido desmarcar desde hace muchos años. "

Totalmente cierto le pese a quien le pese. A pesar de mi relativo desconocimiento musical (mis gustos se limitan a artistas poco conocidos de los 90 como Scatman John y BSOs videojueguiles), debo decir que me parece una medida acertada. No soy usuario de Spotify pero conozco como funciona y en realidad, lo único que se le puede achacar es el bloqueo regional de contenidos, algo más culpa de las multinacionales que prestan sus servicios que del propio Spotify (no os preocupéis, de la gilipollez del bloqueo regional hablaremos más adelante).

Y aunque Spotify entraria en tema musical (de hecho inaugura la susodicha categoría) esta política de distribución digital es aplicable a otros medios como el cine o los propios videojuegos (aunque en este último caso abogo porque co-existan con el formato físico dados los abusos que las compañías pueden cometer si el mundillo se volcase definitivamente a digital-only, pero eso es para otro artículo).

Un gran ejemplo que se me ocurre es el servicio estaduonidense de Hulu donde por un precio nimio puedes ver series completas... si eres de USA (¿a cuántos no nos han salido miles de anuncios de Hulu buscando escenas de series en Youtube para luego también comernos lo de "este vídeo está bloqueado en tu país por derechos de copyright"?). En lugar de limitar la cultura a unos pocos como parece que el círculo de amiguetes de SGAE y Sinde quieren hacer, la idea es que se adapten al mercado no el mercado entero a los intereses de unos pocos, así que habiendo precedentes como Spotify y Hulu ¿por qué no adaptar esta misma política ofreciendo servicios similares en vez de tirar de baneos y prohibiciones a diestro y siniestro con leyes metidas por la retaguardia sin siquiera bajarnos los pantalones?

La contrapartida es el mamoneo que pueden meter por medio las multinacionales sobre todo con el tema del bloqueo regional, pero eso lo trataremos en otro tema.

¿Opiniones?

jueves, 3 de marzo de 2011

Una buena curva de dificultad

Buenas y bienvenidos a otro de mis ladrillacos. Hoy hablamos de la dificultad.

La meta máxima de cualquier videojuego que se precie, el "gustar a todo el mundo". Si bien esto es imposible artísticamente hablando, sí se puede lograr un equilibrio "kármico" con una buena curva de dificultad que haga que, si bien no todo el mundo, sí que puedan disfrutar del título en cuestión un buen puñado de gente.

Como comenté en el artículo de la lógica de un buen sistema de vidas (léanlo aquí los más vagos, aunque basta con hacer scroll hacia abajo un poquito puesto que es la entrada INMEDIATAMENTE ANTERIOR), no son pocas las quejas de la casualización (dícese, hacer los juegos con una dificultad para mancos), pero a la vez, también hay un sector creciente de gente que clama al cielo cuando hay una dificultad demasiado elevada.

Analizando los recursos más tradicionales a la hora de elevar la dificultad en los videojuegos, llegamos a una rebuscada y concienzudamente analizada conclusión: los desarrolladores son unos vagazos.


Como comenté en el citado artículo, La base para la diversión en un juego, desde la perspectiva del planteamiento de desafíos, es una buena proporción esfuerzo-recompensa (como todo en esta vida, realmente).

Puede que ahora muchos esten pensando que estoy diciendo que el agua moja, pero aunque esto parezca muy obvio, creo que es adecuado remarcarlo, ya que no hay unanimidad a la hora de llevar a cabo este concepto dificultad bien nivelada. Una buena dificultad es la que supone un reto lógico a superar, no un simple overkill donde perder tiempo y paciencia en una avalancha de game overs. Y esto se traduce en que en lugar de modificar escenarios, añadir secciones extra, o cambiar patrones de movimiento de obstáculos a superar y enemigos a batir, el aumento de dificultad en los modos más chungos suele desembocar en muchos trucos y tretas que usan los desarrolladores para meter falsos "retos" en los juegos, que no son mas que simples descompensaciones que no aportan nada. Vamos a enumerar unas cuantas de las que personalmente me sientan peor.

1- Muertes a traición

Las odio con toda mi alma. Me parecen uno de los peores recursos para alargar artificialmente la duración de un juego (empatadas con las recolecciones absurdas y el backtracking innecesario).

¿Juego de plataformeo preciso? Una de las plataformas es falsa o un obstáculo que mata de un golpe te llueve en la cabeza sin previo aviso. ¿Juego de carreras a todo tren? Algo saltará en tu camino y te matará a menos que sepas de antemano cuándo sale y empieces el movimiento de esquive ANTES de que el obstáculo salga en pantalla. ¿Una mazmorra con múltiples salidas? No te preocupes, alguna habrá que conduzca a una muerte segura sin regreso. La lista sigue y sigue...


En cualquier momento se romperá la vía, me caerá una estalactita encima o aparecerá una bomba de sopetón. Lo sé...

No me malinterpreten, pues este tipo de obstáculos, si se hacen bien, suponen un reto gratificante de superar, sea mediante pura habilidad, o premiando al jugador avispado con alguna pista no-tan-evidente que advierta de cuándo saltará la trampa mortal de turno. Pero lamentablemente, la mayoría de las veces, esto no ocurre, obligando al jugador a morir porque sí, varias veces seguidas, hasta que MEMORICE el tramo en cuestión para que pueda reaccionar antes de tiempo. Esto no es un simple ensayo y error, esto es memorieteo puro y duro.

Menciones destacables para Ninja Gaiden (la saga en general, pero sobre todo el primero de NES), Donkey Kong Country Returns, ciertos tramos de Half Life 2 (afortunadamente son los menos, ya que este es de los pocos que sí da pistas, aunque muy sutiles), y la versión HD de Sonic Unleashed. Gracias a los responsables del diseño de niveles de estos juegos por acortar mi esperanza de vida.

2- Quick Time Events (QTEs)

Una moda muy presente en la actualidad. Para el que no lo sepa, un QTE es un evento en que la acción pasa a ser cinemática (o sea, no controlada por el jugador), requiriendo pulsaciones de un botón concreto en el momento justo para que la cinemática continúe. Nuevamente, este recurso, bien utilizado, puede dar mucho de sí, animando las partes de vídeo y diálogo, o interrumpiendo momentáneamente la parte jugable para que salte una escena "tó guay" donde el protagonista hace una pirueta imposible o le da el "coup de grace" al malo de turno durante una pelea final. Shenmue es una de las series juegos (o bilogía al menos) donde los QTEs están mejor implementados.


Uno de los pocos juegos con un uso acertado (mayormente) de los QTEs. ¡Sega, seguimos esperando secuela!

Sin embargo, la mayoría de veces, los QTEs saltan en los momentos menos oportunos, y de las maneras más traicioneras posibles, como requiriendo pulsar 60 veces un botón en una fracción de segundo, saliendo múltiples botones a la vez en pantalla con lo que no los ves todos, o poniendo combinaciones liosas a propósito mientras sobrevuelas un abismo, con lo que un fallo en la secuencia y a tomar por saco ("A,B,A,B,A be... ¡Mierda, ahora era la X!").

Mención especial a Resident Evil 4 y 5, que, al margen de las críticas de los puristas por el cambio de jugabilidad, serían un buen ejemplo de cómo poner QTEs, de no ser porque también tienen algunos de los puestos a traición. ¿Y cómo olvidarnos de la versión HD de Sonic Unleashed y su SOBRE ABUSO de QTEs en ABSOLUTAMENTE CUALQUIER SITUACIÓN?. Es más, los juegos de Sonic modernos , en general, parecen usar siempre QTEs en un momento u otro, aunque la mayoría de las veces bien hechos (las partes 3d de Haunted Ship en el Rush Adventure por ejemplo) pero lo que han hecho con el Unleashed HD y su jugabilidad consistente en pasillos con obstáculos de memorieteo y QTEs de 7 botones y un segundo sobre abismos sin fondo, tiene delito.

3- CPU´s con habilidades imposibles para el jugador

También llamado "la máquina es una tramposa hija de puta", consiste en que los personajes controlados por la consola son capaces de leer tus movimientos, predecir exactamente qué vas a hacer, y alterar las estadísticas a su antojo.

¿Juego de lucha? La CPU bloquea combos que cuando te los hace a tí son imbloqueables. ¿Juegos de estrategia? Buena suerte en las misiones con niebla, ya que para la CPU será como un soleado día de primavera. ¿Combates por turnos? Da igual que la CPU tenga ataques de muerte en un golpe, ya que tienen una precisión de sólo un 10% y ... ¡¡¡ME CAGO EN LA PUTA!!! ¿CÓMO DEMONIOS HAN ACERTADO TRES VECES SEGUIDAS Y MI PERSONAJE FALLA UN ATAQUE DE PRECISIÓN 90%?

Éstos posiblemente encabezan mi lista personal de los recursos de dificultad más asquerosos.

Mención honorable al Metal Gear Solid (el primero) y su genial gag de metaficción peleando contra Psycho Mantis, cuya habilidad era leer los pensamientos del jugador... la cual quedaba anulada si el jugador desenchufaba el mando en plena pelea y lo conectaba en otro puerto que no fuese el del jugador uno.

Menciones MUY deshonorables para los juegos deportivos de Mario y sus nauseabundos caparazones azules (y en menor medida, los rayos), Fire Emblem y sus biorritmos, que siempre tiran a la alta en el bando enemigo (me parece el peor añadido de toda la saga, hala, lapidadme), y, cómo no, cualquier juego de rol y su sistema de probabilidades en los combates por turnos (particularmente y hablando por mi experiencia personal, los malditos Pokémon)

Afortunadamente existen desarrolladores que piensan con la cabeza, y concluyen que una curva de dificultad adecuada es aquella en el que el jugador progresa poco a poco, y en cuyos niveles de dificultad más altos, nos encontramos fases extendidas, algunos enemigos más, o combinaciones de obstáculos no vistas en las dificultades menores, pero desafortunadamente, la tónica general es la de convertir a tu personaje en un ladrillo de barro, o sea, movilidad nula y recepción de hostias máxima. Señores diseñadores, sean algo más creativos, por favor.

En fin, me voy a jugar al Fire Emblem Shadow Dragon que tengo una misión a medias y... ¿CÓMORL? ¿ME MATAN CON UN GOLPE CRÍTICO? ¡SI TENÍA LA VIDA ENTERA! ¡ME CAGO EN MARTH, INTELLIGENT SYSTEMS Y LA MADRE QUE LOS PARIÓ A TODOS! ¡GROAAAARGH!

jueves, 10 de febrero de 2011

He probado y he visto- Impresiones de la 3DS (gira Prueba y Verás, 9/02/11)

Pues sí. Fui uno de los que probó en primicia la flamante nueva consola de Nintendo. Para los que no lo sepan, es parte de "prueba y verás", la campaña de la compañía dando a conocer la nueva consola que saldrá este año.

Se hacía mediante reservas, y había que estar registrado en la web. Y por una vez me vino bien la brutal abulía imperante en mi Córdoba natal (y no tener nada que hacer esa tarde de 9 de febrero a las 4) ya que en contra de las muchedumbres que se montan con cosas como esta... estuve sólo. Bueno, no, rodeado de bellas azafatas, mehehehehe.

Aparte del interesante dato, debo decir que esta entrada estaba pensada para ser una entrevista a los diversos empleados de Nintendo (recalco eso último, no a las azafatas, so obsesos), para que aportasen datos sobre cómo encontraron el trabajo en la onmipresente compañía y cómo lo enfocan a nivel personal. Nótese que la idea era de-ficcionalizar un poquito, ir al terreno personal y ver cómo llevan ellos el trabajo. Conozco la rigidez de la compañía a la hora de dar cualquier dato, no ya sólo de su planning de lanzamientos, sino de cualquier aspecto interno, con lo que especifiqué que ni tomaría fotos ni haría preguntas relativas a horarios, anécdotas ni nada parecido, sino que la idea era algo más a nivel personal. Amablemente declinaron mi oferta (y recalco el amablemente, lo que tira por tierra cualquier posible prejuicio sobre este tipo de empleados que deben mantener todo en secreto). Respeto su decisión, por tanto no daré nombres ni nada más.

En cuanto a la consolita en sí, pues es mejor de lo que esperaba en tanto a que es muy compacta, la carcasa no parece de plástico barato, y la veo robusta en general. Me falta saber cuánto durará la batería, aunque en general la veo bien.

Respecto al cacareado efecto 3D, el que va a ser el estandarte de la maquinita de cara a las campañas de márketing, reconozco que era batsante escéptico y que me importa poco o nada que se cumpla, ya que lo que importa en una consola es el catálogo de juegos. Sin embargo, reconozco que sí que está logrado el efecto. También depende de cómo tenga cada uno la vista y de cómo lo perciba, pero en mi caso, más que eso que dicen de "que las cosas se salen de la pantalla", lo que aprecié más fue justo lo contrario, o sea, un brutal efecto de fondos que favorece la inmersión en tanto a que realmente puedes apreciar que hay una profundidad en vez de varios planos meramente superpuestos (un ejemplo sería el Super Street Fighter 4, en el que los escenarios me parecieron la caña en ese aspecto). Buen detalle el de que la consola tenga un interruptor para graduar el 3D, para ajustarlo de manera que no te duelan los ojos si ves que se pasa de rosca.

Y por último, los juegos. Poca cosa, realmente, ya que la mayoría eran vídeos que ya tengo más que vistos por internet, aunque sí que había varias demos jugables.

Dos de ellos (los primeros que probé) eran el remake de Zelda Ocarina of Time y el nuevo Pro Evolution Soccer ("er pró" para los de la LOGSE). Me parecieron bastante buenos en gráficos y fluidez, y de paso comprobé que el stick de la 3ds no es tan mierda como creía a primera vista. Lo que mas resalto, nuevamente, no es sólo la calidad gráfica (aunque siempre habrá graphic whores que le saquen punta a todo, a mi me resultó agradable), sino la suavidad y fluidez con que se movía todo. Concretamente, el Zelda Ocarina me pareció un primor, con un Link con más animaciones si la memoria no me falla, y unos entornos coloridos y detallados. Me gustó que hayan conservado la mayoría de sonidos del original de Nintendo 64, ya que eran muy característicos y propiciaban la inmersión (aunque siendo una beta, igual esto cambia en el lanzamiento final).

Acto seguido probé el mencionado Super Street Fighter 4, y quedé maravillado. Esto es algo subjetivo, pero creo que de los que probé, es donde mejor aprecié el efecto 3D, con unos escenarios bellísimos a la vista.

Pillé a Dan (me pueden los personajes cómicos como él) y me lié a repartir galletas, quedando, nuevamente, bastante satisfecho con el control y la fluidez, siendo ésta una más que digna versión del Street Fighter 4 de sobremesa. Me pareció curioso que en la pantalla táctil había varios botones que, a costa de gastar un poquito de la barra de ultras, activaban automáticamente algunos combos que nomalmente se hacen mediante combinaciones de botones. Me parece un mero añadido para facilitar la accesibilidad, sin más, ya que sólo había como 4 cuando los personajes suelen tener una myor variedad de ataques y combinaciones, de modo que asumo que los más complicados habrá que hacerlos manualmente, y aún así, no deja de ser algo opcional, a menos que lo eliminen en la versión final del juego. Obviamente, esto significa que, si se mantiene, los puristas no tardarán en destrozar el juego y ponerlo como la oveja negra de la familia. Al tiempo.

Y para terminar... ooooh tío, para terminar, el Kid Icarus Uprising. La virgen, que pasada de juego, y no hablo de los malditos gráficos (que también me parecieron sobrados), sino de cómo resucitar una franquicia clásica. En vez de los plataformas con toques de Metroid que eran los originales, nos encontramos con un juego de acción que tan pronto combina fases de vuelo on rails (algo así como un Starfox pero en la mitología griega, disparándole a cabezas de cíclope), con otras de ahostiar demonios en plena rue, arma en mano (y en la demo que jugué se podía elegir entre varias). Me pareció raro que Pit no saltase, o al menos yo no encontré la forma de hacerlo, y teniendo en cuenta que en la única muralla a sortear de las dos fases que jugué, había un muelle justo delante, todo apunta a que, o bien no se podrá saltar, o el aspecto plataformero va a quedar notoriamente reducido, algo que choca sobre todo teniendo en cuenta el plataformeo de las entregas clásicas, aunque todo es acostumbrarse.

Ah sí, también tenían el Nintendogs, pero me niego a jugar a eso.

Y aquí concluye mi experiencia. Como colofón, añado una anécdota, consistente en que tras hablar con uno de los empleados de Nintendo, debí distraerme mirando a las azafatas mientras me disponía a salir, ya que pisé un cable, colocado a mala idea justo delante de la jodida puerta, provocando que una de las consolitas se cayese de donde estaba. Al principio se me pusieron los huevos por corbata, imaginando la pasta que debería soltar si se había roto, pero afortunadamente a la consola no le pasó nada, y como comenté antes, la gente era lo suficientemente agradable como para zanjar todo con unas risas y un "no pasa nada" en vez de de echarme a hostias de allí. Menos mal.

En fin, en breve volveré a dar la tabarra con mis habituales post-ladrillo. Disfrutad mientras tanto.

Saludos eásmicos, gente.

lunes, 3 de enero de 2011

Ley anti... ¿qué?

Esto ya es absurdo.

Después de la absurdez de la ley Sinde (que no obstante va a tener ronda dos) viene la ley del no tabaco.

Ya no es sólo que la ley anti-tabaco fastidie al trabajador de a pie (aunque en esta ocasion, indirectamente tamién afecte a las grandes compañías) como siempre, sino que esto es un "mire usted aquí" en toda regla, mientras tenemos otros problemas mucho más graves, sin solucionar.

En serio... ¿en qué carajo estaban pensando los "dirigentes"? Bueno vale, en distraer la atención de los problemas graves; está claro que era una pregunta retórica. Pero aún así, no es sólo que sea un abuso flagrante contra la libertad (que también), sino que ¿a quién se le ocurre privar a miles de bares y establecimientos de su clientela principal? Más aún con la economía que llevamos. Vamos, es que esto es justo lo que nos hacía falta para reactivarla: medidas cierra-negocios. Tócate los huevos.

Yo no soy fumador pero doy todo mi apoyo a los mismos por este absurdísimo recorte de derechos digno de la rana Smacks de Adam West en Family Guy. No pondré enlaces como hice con la ley Sinde por si acaso (entiéndase, cobardía) pero doy mi voto absoluto en contra, no sólo de la ley, sino de la maniobra de distracción que supone.

Un poquito de seriedad, por favor.

Si apoyáis la causa, demostradlo en las webs pertinentes. Google es vuestro amigo.

Saludos eásmicos.

sábado, 25 de diciembre de 2010

La tiranía de las notas

Las notas son el mal. Así de claro.

Bien, después de esta introducción tan potente, dejadme que lo explique: las opiniones son como la raja del culo, que todo el mundo tiene una.

¿Ni aun asi? Bueeeeno, lo traduciré a un idioma menos bestia. Esencialmente, creo que las notas tiranizan los análisis. La gente es muy vaga y/o muy simple, y pocos son los que se paran a leer tu profunda y argumentada crítica, yendo directos a la notita y rápidamente a ponerte a caer de un burro, enfervorecidos porque osas poner a tal mas nota que a pascual o viceversa (sí, me he encontrado con gente así de reventada).

Estoy firmemente convencido de que las notas son el mal, y no por ningún trauma escolar infantil, sino principalmente por ser altamente relativas: ¿Le has adjudicado ese ocho a ese producto en función a la trayectoria global de la sere/director/creadores/loquesea? ¿Es adjudicado en base a un criterio de puntuación propio como por ejemplo partir del diez y bajar por cada defecto importante? ¿O quiza es adjudicado porque es una nota que resume tu opinión global del producto en cuestión, al margen de comparaciones? Y si ese producto lleva un ocho por un motivo concreto ¿Como se come que ese otro producto al que le cascas un siete te parezca mejor en su reseña? ¿Que criterios usaste para ese siete entonces? ¿Te estas contradiciendo?

Como se puede ver, una misma nota puede cambiar en función del prisma con el que se mire (igual que puede cambiar tu nota en un examen dependiendo del profesor que te lo evalúe y... vale, ya paro).

Es por eso que me interesaba exponer esto en uno de los primeros artículos del blog, ya que en futuras entradas, será referenciado comúnmente. Y es que una de las cosas que me traía de cabeza a la hora de cómo enfocar este blog y que por ende retrasó tanto su apertura, era el hecho de que no sabía como puntuar en los análisis: ¿Notas numéricas enteras? ¿Fraccionadas? ¿Con estrellitas? Llegué hasta a plantearme puntuar con rango por letras, al estilo videojueguil que da nombre a mi blog (para quien no lo sepa, el rango S suele ser el rango mas alto en muchos videojuegos donde se puntua al jugador con un rango o ranking por su "performance").

Finalmente mi decisión es NO PUNTUAR LAS RESEÑAS. Ocasionalmente puedo poner una nota circunstancial en base al tema que esté tratando en ese post, mayormente a modo de broma, pero me niego a tiranizar mis análisis así (aunque tampoco es que esto lo vaya a leer mucha gente de todas formas).

Me lleva pasando mucho tiempo, el intentar razonar y exponer mi punto de vista, que puede ser distinto al del otro pero ninguno es mas válido que otro (ya que entonces no sería una conversación o discusión, sino una imposición) y por mas que intente discutir algo, sea lo que sea, sólo obtener respuestas del palo "tu argumento se cae como un castillo de naipes" (hardcoreta ninguneando tu exposición y declarando que el lleva la razón), "tú lo que eres es un fanático de mierda" (fanático practicando el viejo juego del "y tú más"), "no llevas razón" (cerrados del tipo "porque yo lo valgo") y demás especímenes que pueblan esos foros de dios, a los cuales gustosamente desnucaría a base de collejas.

Tengo comprobadísimo además que un pedante es un pedante independientemente de su nivel cultural y de lo bien que escriba. Por mucho que un hard adorne sus críticas con tochos de extensión tolkienesca y expresiones rimbombantes gafapastas, sigue haciendo lo mismo que es desdeñar tu argumentación por bien que lo estructures todo para acabar con un "yo tengo razón" mas o menos bien disfrazado. Aunque el hard se vista de seda, hard se queda. Y con ese tipo de gente me he encontrado a puñados (hola, foro de Vandal).

Por todo esto, no creo en la "objetividad" ya que para mí no es mas que una subjetividad compartida mas o menos colectivamente. Esto es matizable, como todo, pero se apica bastante bien en el terreno de los análisis, las opiniones, y las reseñas. Dicho de otra forma, para mi lo que cuenta son los HECHOS, no las opiniones. ¿A que si miras para arriba en las calles de Madrid a las 12 del mediodía, lo normal es que sea de día? Pues aplica lo mismo a las reseñas: el hecho es que esa película dura hora y media, que ese libro tiene 800 páginas, y que ese juego tiene 54 fases, y punto. Que luego, dependiendo de los gustos personales, a unos les parezca suficiente y a otros insuficiente, es una cuestión de gustos, y siempre que todo esté bien cimentado y argumentado (si no, sería trolleo), nadie tiene por qué llevar más razón que otra persona. Al fin y al cabo, hace un tiempecito mucha gente pensaba que la tierra era plana y no por ser piña llevaban razón ¿o si?

Voy a ir más allá, y voy a decir que en cuanto a videojuegos se refiere (uno de los temas centrales del blog ya que da nombre al mismo), dado que estos cuentan con la ventaja de ser un entretenimiento interactivo a diferencia de otros formatos, he llegado a la conclusión de que las reseñas y análisis de videojuegos que van de "objetivas" carecen de toda validez desde que existen Youtube y similares.

Antes de que me lancéis machetes y antorchas ardiendo, dejadme argumentarlo. Un análisis no debe guiarse por unos criterios fijos porque todo lo que se salga de ahí será prejuzgado negativamente en lugar de contextualizar. Y en el caso de los videojuegos, a pesar de que a la peña en los foros se les llena la boca con el "las revistas como Hobby Controlas son el mal", en realidad, a la hora de leerlos, uno se da cuenta de que inconscientemente se siguen guiando por el "gráficos, música, sonido, jugabilidad y duración". Factores como una buena curva de dificultad, aprovechamiento de las mecánicas jugables planteadas, contexto dentro de la serie si la hubiera, y demás factores tanto o mas importantes, son normalmente pasados por alto. Y, si no lo son, siguen siendo altamente maleables en función de los gustos del gafapasta de turno. Por ejemplo ¿por qué la gente pasa por alto absolutamente todas las carencias de un juego en favor de su jugabilidad, pero luego a otro juego de otra serie que le mole menos pero que cumpla con los mismos patrones, si que se los achaca? Oh, la objetividad, la gran quimera... (/sarcasm)

Y como ahora os estaréis preguntando qué tienen que ver Youtube y las demás webs de vídeos, os resolveré la duda: aunque lo de contextualizar y no valorar por unos criterios fijos si que se aplica a cualquier obra de cualquier formato, en el caso de los videojuegos contamos con la ventaja de que la parte de JUEGO prima sobre la de vídeo. Si te cuentan el final de un libro, te lo revientan, mientras que en un juego, sobre todo en los mas arcade y/o con historias menos relevantes, el que te lo cuenten no disminuirá (al menos no en demasía) la experiencia jugable, ya que tú como jugador afrontarás los retos y situaciones que el juego plantea de forma diferente a las de ese otro jugador. Por tanto, creo firmemente que la mejor manera de valorar un juego es verlo por tí mismo, y ahí es donde las webs de vídeos juegan su papel, ya que mucha gente sube vídeos con partidas de mil tipos a mil juegos, y ahí es donde puedes pasar de la "hopjetibidad" e ir directamente a los HECHOS y ver de la forma más veráz posible (por tí mismo) si el juego en cuestión trae o no trae las armas, personajes o fases que esperabas, en lugar de depender de las vagas descripciones de los foristas "objetivos" y de los redactores "profesionales", que, aunque puede que sí que citen los datos en cuestión, estos pueden estar tintados de un tono positivo o negativo, en función de sus gustos personales, predisponiendo de manera consciente o inconsciente al lector. Lógicamente, como todo, esto es matizable, ya que está sujeto a la relevancia que tenga el argumento dentro del juego, a pesar de que, obviamente, uno mismo, como individuo pensante, puede hacer uso de la lógica y medir hasta dónde quiere ver de manera que no se destripe más de lo deseado (aunque siempre existirán los spoilerfóbicos, para los cuales, hasta el color de los pelillos del sobaco del protagonista es un destripe terrible).

Concluyo este artículo concretando que cuando digo que las opiniones de todo el mundo son matizables, hablo de TODO el mundo, lo cual, por si no me habéis captado, me incluye a mí. De manera que si en alguna de mis reseñas, análisis, u opiniones, no coincidimos, recordad que NO intento imponer nada: solo argumento mi opinión por el motivo que crea conveniente. Pero en ningún momento estaré imponiendo nada, siempre que nos movamos en el terreno de la argumentación. Que hoy en día, a cualquiera que esté en desacuerdo se le tacha de troll, hombre ya.

Saludos eásmicos, y recuerden razonar, con toda la pasión que quieran, pero sin faltar ni trollear.

jueves, 9 de diciembre de 2010

El placer de jugar y el videojuego como arte y formato propio

El primer post va a ser un pelín tópico, más como reseña interna que como artículo de opinión real, ya que va dirigido a ciertas personas de mi círculo, poco familiarizadas con este arte que nos ocupa.

Y es que, en medio de todos los artículos de opinión y reseñas que pienso hacer, muchas estarán encaminadas hacia este tema que tanto apasiona a algunos y tanta indiferencia provoca en otros. Es mas, puede que hatsa acaben siendo mayoría los post relacionados con la temática, puesto que las reseñas de películas y series todavía podrían ir en una posible cuenta en Filmaffinity, aunque eso aun lo estoy barajando.

Pero mas que cuestiones de orden y de obsesivo-compulsividad personal, lo que quiero comentar es que tendré en misma estima a los videojuegos que a cualquier otra forma de ocio/arte/como queráis definirlo. En mi caso, me gusta definirlos como arte, aunque al igual que otros medios como por ejemplo el cine, estan muy mediatizados y a veces huelen a producto prefabricado, pero aún así, tienen su propio conjunto de reglas y recursos, que los distingue únicamente.

Ante todo, en un videojuego, como el nombre indica, debe primar la parte de JUEGO sobre la de vídeo, algo que provoca divisiones allá donde vayas: para unos, jugar a algo que se salga de los juegos peliculeros de hoy día en cuanto a amabientación y abuso de cinemáticas, es poco menos que arcaico, mientras que otros ignoran absolutamente todos los factores secundarios mientras se les de una serie de patrones básicos que ellos esperan, aunque la nueva entrega de su serie favorita tire por tierra todo lo demás.

No voy a entrar en disputas, ya que no se trata sólo de seguir las series mas o menos lógicas que componen la jugabilidad en un videojuego, sino que en la EXPERIENCIA global del producto, aunque secundariamente, también influyen (y es absurdo negar su aportación) factores como la presentación, la ambientación (en la que a su vez influyen mil factores como música, contexto dentro de la saga y el género, etc) y muchos mas. Es algo así como que en un libro, te limites a quedarte con la historia básica pelada y mondada, obviando todo detalle de profundidad en la trama, segundas y terceras lecturas de la misma, detalles en las descripciones y demás elementos que redondean la pieza de arte que estas degustando (que es como se tienen que disfrutar esas cosas). O, por ejemplificar con algo que no sea literatura, es como si vas a ver una película y te conformas con que "el bueno gane al malo" sin entrar a valorar el guión, el reparto, la calidad interpretativa del mismo, etc.

Sin embargo, a la hora de hacer reseñas, los videojuegos parten con un poquito de ventaja: la interactividad. No digo que por ello supongan un entretenimiento superior, ya que como he comentado antes, cada formato tiene sus pros y sus contras, pero si es cierto que mientras que la literatura o el cine son mayormente pasivos, el videojuego exige al consumidor una parte innegable de interactividad, que repercute beneficiosamente a la hora de los análisis, ya que permite mas libertad a la hora de explayarse: da igual que te cuenten que sucede en que punto (excepto que seas uno de esos que considera spoiler hasta el color de la carátula) ya que no es lo mismo que te lo cuenten a que lo juegues tú. A pesar de que como comentaba antes, los videojuegos no dejan de ser un montón de puzzles o pruebas mas o menos lógicas, unidas entre sí por otros factores, cada jugador tiene su propia manera de desarrollar las cosas, por tanto la experiencia que tu tengas puede ser distinta a la que otro tenga. Es algo como lo que ocurre con la simple diferencia de opiniones en cualquier otra cosa, pero magnificado, ya que en esta ocasión, el consumidor no es un simple receptor, sino que interactúa directamente con el producto. Como comenté en la entrada del reprotaje de Mario en el ABC en mi otro blog, el principal atractivo de los videojuegos es el afán de autosuperación que crea en el jugador.

Naturalmente, no es oro todo lo que reluce, ya que esto provoca también que los videojuegos sean un entretenimiento mas engorroso de degustar, puesto que otro de los factores propios del formato, la dificultad, puede llegar a frustrar al jugador haciéndole abandonar. Es vital que la dificultad, añadida a un buen diseño y aprovechamiento global del esquema jugable, mantenga la curva de dificultad exacta de manera que resulte suficientemente retante como para ser atractivo y desafiante sin llegar a pasarse y por consecuente resultar desesperante. No obstante, me gustaría matizar este último punto, puesto que también hay que delimitar la shabilidades de uno mismo: sin ánimo de sonar esnob, tampoco se trata de dárselo todo mascado al jugador. Obviamente hay ejemplos muy sencillos, como que si mueres en el primer nivel/secuencia de un juego, es simplemente que necesitas adaptarte a él, pero cuando se entra en materia y ya se hila muy fino, es difícil delimiar que es adecuado y que es exagerado en términos de dificultad, ya que ahí también entran los gustos de uno mismo, dándosenos mejor a unos que a otros unos determinados géneros de juego. Encontrar el equilibrio perfecto es, sin duda, el santo grial de los diseñadores.

Por esto, resulta mucho mas sencillo y disfrutable, llegar a casa tras un día duro de trabajo, ponerse un capítulo de tu serie favorita (que no te tomará mas de una hora en el caso de los más largos) que ponerse con un juego y meterse en materia, en vez de simplemente sentarte a mirar, especialmente si el juego es de esos que duran como 60 horas y tienes que recordar por dónde ibas y que fue lo último que sucedió en la trama, aunque a mas de uno también le cuesta "ponerse a pensar" como lo saques de Sálvame y similares, aunque asumo que el lector medio de este blog, si lo hubiese, no entra en ese nivel de planicie mental y disfruta la cultura del ocio a un nivel mas o menos metido en faena que la mera superficialidad.

Con esto, espero haber dado una muy breve explicación de por qué gustan los videojuegos al público algo mas ajeno a los mismos, mas allá del "matar marcianitos" que dirían nuestros padres, y hacerles ver que hay vida mas alla, siendo un entretenimiento con sus características propias pero tan válido como otras formas de ocio mejor reconocidas como cultura tales como la literatura, la televisión o el cine.

Saludos eásmicos.